Fundamentos de la intervención y resolución de conflictos escolares.

Cuando hablamos de conflicto escolar nos referimos a las situaciones problemáticas que surgen dentro del ambiente educativo cuando existen diferencias, choques de intereses o dificultades en la forma de relacionarse entre quienes forman parte de la comunidad escolar.

Estas tensiones pueden darse entre estudiantes, entre docentes y alumnos, o incluso involucrar a las familias, y suelen expresarse a través de discusiones, malentendidos o conductas inadecuadas.

En este contexto el Psicólogo Escolar realiza una acción de prevención. Lo que le permite diseñar una estrategia y programas que fomenten la convivencia sana, la educación emocional y el respeto entre los miembros de la comunidad educativa.

Dentro de su área también encontramos lo que es una intervención directa, lo que permite que el psicólogo o el equipo de psicología tenga una intervención directa cuando exista o se presente una situación que refleje un conflicto en el centro educativo. Con esta acción de busca la mediación de las parte que están involucradas en la situación, buscando una forma adecuada de que el conflicto llegue a una conclusión o resolución que le permita avanzar.

Luego de lo ya presentado el Psicólogo sigue trabajando con lo que sería una orientación y acompañamiento, lo que permitirá brindar todo el apoyo necesario tanto al docente como el estudiante. Y con esto lograr que todos desarrollen habilidades que le permitan manejar situaciones donde se reflejen conflictos.

Mediación escolares y el arbitraje.

Podemos argumentar que la mediación escolar y el arbitraje educativo son dos formas de abordar los conflictos dentro del ámbito escolar, pero se diferencian principalmente en la manera en que se toman las decisiones y en el papel que desempeña el tercero neutral.

En la mediación escolar, el proceso se basa en el diálogo y la participación activa de las partes involucradas. El mediador actúa como un facilitador que guía la comunicación, promueve la escucha y ayuda a que los implicados comprendan sus diferencias. Sin embargo, no interviene imponiendo soluciones, sino que son las propias partes quienes, a través del entendimiento mutuo, construyen un acuerdo que responda a sus necesidades.

Por otro lado, en el arbitraje educativo, el tercero neutral asume un rol más determinante. El árbitro escucha a las partes, evalúa la situación y, a partir de su criterio, emite una decisión final que debe ser acatada. En este caso, la solución no surge del consenso entre los involucrados, sino de una resolución externa con carácter obligatorio.

En definitiva, mientras la mediación fomenta la autonomía, el diálogo y la construcción conjunta de soluciones, el arbitraje se centra en una respuesta más directa, donde la autoridad del tercero define el desenlace del conflicto.

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